COM A CASA EN CAP LLOC

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Como cada año soy el último en la fila, y mira que hago un esfuerzo por no serlo. Qué remedio pensé en el año 1500, en el 1860 me costó. Pero de verdad, este 2017 no esperaba volver a estar aquí.
Desde hace años saco las mejores galas ambientando calles y avenidas con ese espíritu que hace que todo el mundo quiera comprar. Además hago del rojo y del dorado los protagonistas principales de esta temporada. Es mi popularidad la que lleva implícito el papel de organizar las fiestas de los últimos días del año.
Perdonad mi indiscreción, mi nombre es diciembre y este año creo que voy a hacer huelga general, para ver si de esta manera cambian un poco las cosas a mi alrededor. Sí, sí… tengo muchísimo trabajo y estoy un poco agobiado. Para empezar, tengo que llamar a millones de jóvenes que están fuera de la terreta por motivos laborales. Encima tengo a un grupo de abuelas estresadas con los menús de estas fiestas. Seguramente pensáis que soy un poco exagerado pero deberías ver mi WhatsApp como suena hoy, vísperas de Navidad.
Me dicen por el pinganillo que estoy delante de un grupo de “desficiosos”, y pensando en cómo organizar, he tenido una idea donde tú puedes participar. La inscripción es sencilla, solo necesitas ganas y comboi para empezar.
El primer punto a tratar será la utilización del abrazo como norma universal. Buscarás excusas con tal de abrazar muy fuerte a todos aquellos que se crucen por tu lado. Que la cosa más dulce que tengas estas navidades, no sea el membrillo, sino la suerte de sostener la mano de tu abuela entre tus manos.
El segundo, empaquetemos multitud de sonrisas añadiéndoles un lazo muy grande. Porque según he aprendido en toda mi trayectoria profesional es que no hay mejor regalo que dar felicidad.
Y, por último, hagamos uso de la lengua con esos refranes que tienen historia y tanto de verdad. Porque familia, com a casa, en cap lloc. Coge la copa y hagamos del brindis la escusa para recordar aquel tiempo pasado donde nosotros fuimos pequeños, ansiosos por abrir los regalos. Busca y encontrarás aquella ilusión tan bonita, aquella de los tres años, que muchos dicen que se pierde a medida que te vas haciendo mayor.
Tal vez el motivo de ser el último es porque lo bueno siempre se deja para el final.
Feliz Navidad
